Con las personas migrantes, refugiadas y los jóvenes

22 abril 2016

Desde la Coordinadora Estatal de Plataformas Sociales Salesianas, integrada por las entidades de acción social de Salesianos e Hijas de María Auxiliadora, ante los acuerdos de la UE con Turquía sobre la situación de los refugiados y la situación de la infancia y juventud vulnerable en España, queremos expresar nuestra preocupación ante ambos hechos.
 
Como organización de Iglesia no podemos sino mirar al Papa Francisco, quien el pasado 16 de abril visitó la isla de Lesbos. Él, con su ejemplo de acogida, cercanía y denuncia, nos marca el camino y hace que nos expresemos de esta manera.
 
Queremos ser portadores de las palabras que dirigió a los refugiados en Lesbos y hacerlas propias en nuestro trabajo y empeño por la población infantil y juvenil en situación de riesgo y exclusión y el trabajo que desempeñamos en España con personas migrantes:

 “Quiero deciros que no estáis solos. En estas semanas y meses, habéis sufrido mucho en vuestra búsqueda de una vida mejor. Muchos de vosotros os habéis visto obligados a huir de situaciones de conflicto y persecución, sobre todo por el bien de vuestros hijos, por vuestros pequeños. Habéis hecho grandes sacrificios por vuestras familias. Conocéis el sufrimiento de dejar todo lo que amáis y, quizás lo más difícil, no saber qué os deparará el futuro. Son muchos los que como vosotros aguardan en campos o ciudades, con la esperanza de construir una nueva vida en este Continente”.

“Este es el mensaje que os quiero dejar hoy: ¡No perdáis la esperanza! El mayor don que nos podemos ofrecer es el amor: una mirada misericordiosa, la solicitud para escucharnos y entendernos, una palabra de aliento, una oración (…). Ojalá que todos nuestros hermanos y hermanas en este Continente, como el Buen Samaritano, vengan a ayudaros con aquel espíritu de fraternidad, solidaridad y respeto por la dignidad humana, que los ha distinguido a lo largo de la historia”. (Papa francisco en Lesbos 16 de abril de 2016).
 
Así mismo como organización social salesiana nos adherimos y damos voz al comunicado publicado por DON BOSCO INTERNACIONAL (DBI), una plataforma que favorece el diálogo entre las entidades salesianas y las instituciones y organizaciones internacionales en Europa, el pasado 15 de abril:

Nosotros, los Salesianos de Don Bosco, que trabajamos en favor de la integración de los migrantes y refugiados en Europa y otros continentes, estamos preocupados por las implicaciones que emanan del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Turquía. /…/
Creemos en una Unión Europea que no sea indiferente al sufrimiento, que sea capaz de asumir sus responsabilidades para con las personas, y que respete sus derechos y su dignidad. Los solicitantes de asilo deben experimentar un enfoque basado en los derechos cuando se encuentren en nuestras fronteras, independientemente de qué país miembro de la UE en el que se encuentren o pretendan alcanzar. Es lamentable que en el Acuerdo no se hable de los derechos o responsabilidades, asistencia o protección, sino más bien de "detener los barcos" y destruir "el modelo de negocio de los traficantes de personas". /…/
Nos preocupa que las garantías que tienen como fin proteger los intereses de los menores y de otros solicitantes en situación de vulnerabilidad sean consideradas insuficientes y se ignoren, en el contexto de la crisis actual./…/
Nos preocupa que, independientemente de los procedimientos establecidos, la gente seguirá arriesgando sus vidas innecesariamente. Debido a la ausencia de rutas seguras, las personas seguirán muriendo tratando de entrar o cruzar Europa./…/
 
Las Plataformas Sociales Salesianas queremos, además de lo ya expuesto, expresar nuestra gran preocupación y nuestro compromiso por el trabajo y la inclusión de todas aquellas personas desfavorecidas y en situación de vulnerabilidad de nuestra sociedad. Por ello, nos pedimos a nosotras mismas, como entidades sociales, a los miembros de la Familia Salesiana, a todos los cristianos, incluyendo a nuestros pastores, a nuestros gobiernos locales, regionales y central y a la ciudadanía en general lo siguiente:

•    Un compromiso decidido y firme por los jóvenes a la hora de adquirir una formación adecuada, encontrar trabajo y posibilitar su emancipación. La promoción y creación de políticas en las que prime lo social por encima de lo económico, que favorezcan la creación de puestos de trabajo para personas que acceden por vez primera a su empleo, que estén en situación de vulnerabilidad o desprotección.

•    Una mayor sensibilización social hacia “los últimos”, provengan de donde provengan. No dejarnos influenciar por esa confusión informativa que separa fronteras en este y sur, que habla de refugiados de primera o segunda o que infunde miedo ante lo desconocido. Pedimos un compromiso real por los últimos de nuestros barrios y calles; la persona sin hogar, la mujer desprotegida y víctima de cualquier tipo de violencia, el parado de larga duración, el menor en situación de pobreza,…

Finalmente, expresamos algunas de nuestras reflexiones sobre el momento social actual, a partir de nuestro trabajo diario en los barrios de las periferias de nuestras ciudades:

•    Nos preocupa la desmotivación juvenil y el que no seamos capaces de ofrecerles una sociedad de futuro en la que puedan desarrollarse como personas y como ciudadanos comprometidos.

•    Nos interroga e interpela enormemente el 36% de los niños y niñas de España que viven en situación de pobreza y la herencia de la pobreza que demuestran los diferentes estudios realizados en nuestro país. Que 1 de cada 3 niños de España sufra la pobreza es el mayor grito para el compromiso salesiano en cada uno de nuestros centros, no podemos permanecer impasibles antes estas cifras y exigimos acciones concretas, tanto públicas como particulares, hasta que el tanto por ciento sea 0%. Como entidades salesianas no desfalleceremos hasta que esto sea una realidad.

•    Defendemos el concepto ciudadanía en su máxima expresión y deseamos que este sea lo más inclusivo posible, sin distinción de procedencia, sexo, status económico, religión o credo, cultura,… todos y todas por el hecho de ser humanos y miembros de esta sociedad tenemos derecho a la participación, a ser escuchados, asistidos en los momentos de vulnerabilidad o enfermedad, a la educación y a la construcción conjunta del futuro que dejaremos a nuestros niños, niñas y jóvenes.

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